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Sabiduría de BolsilloBuscar

«Su mano ha de enjugar lágrimas, no hacerlas asomar ni aun a los ojos del criminal; no le ha dado Dios su voz suave para que formule fallos terribles.»

Concepción Arenal

La mujer del porvenir, 1844.

Texto tomado de Wikisource en español. CC BY-SA 4.0.