«Su mano ha de enjugar lágrimas, no hacerlas asomar ni aun a los ojos del criminal; no le ha dado Dios su voz suave para que formule fallos terribles.»
La mujer del porvenir, 1844.
Texto tomado de Wikisource en español. CC BY-SA 4.0.
«Su mano ha de enjugar lágrimas, no hacerlas asomar ni aun a los ojos del criminal; no le ha dado Dios su voz suave para que formule fallos terribles.»
La mujer del porvenir, 1844.
Texto tomado de Wikisource en español. CC BY-SA 4.0.